Alopecia frontal fibrosante en 5 puntos

La alopecia frontal fibrosante es un tema candente en la dermatología. Primero, porque es probablemente la alopecia cicatricial más frecuente (aunque no hay unos estudios epidemiológicos recientes que lo corroboren, pero es la opinión de todos los expertos) y segundo, porque el estudio que mejor ha ayudado a conocer esta enfermedad tiene sello español (realizado en varios hospitales de nuestro país y coordinado por el doctor Sergio Vañó). Podemos resumir esta alopecia en 5 puntos:

  1. Como ya se ha señalado, la alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia cicatricial, es decir, que donde se ha perdido el cabello no se puede recuperar, al menos con los tratamientos disponibles a día de hoy.
  2. Los números de casos han aumentado extraordinariamente los últimos años, se habla de una “epidemia” de alopecia frontal fibrosante. Su causa es desconocida y está sujeta a múltiples teorías.
  3. Tradicionalmente era una alopecia que aparecía en mujeres después de la menopausia. Pero cada vez es más y más frecuente ver casos en mujeres jóvenes e incluso en varones (en mucha menor proporción eso sí).
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    Ejemplos de alopecia frontal fibrosante. La pérdida de cabello se inicia en la frente y progresa hacia atrás. Las cejas suelen perderse parcial o totalmente.

    Ejemplos de alopecia frontal fibrosante. La pérdida del cabello se inicia de la frente hacia atrás y suele acompañarse de pérdida de cejas.
  4. Afecta a las personas de forma muy característica: con un retroceso del cabello desde la frente hacia atrás (como una diadema que arrasa con el pelo) y casi siempre con pérdida de las cejas. Eso sí, progresa lentamente, alrededor de 1 cm al año.
  5. Existen tratamientos que pueden enlentecer e incluso frenar la pérdida del cabello en esta alopecia. Principalmente los antiandrógenos orales, como la dutasterida o la finasterida, junto con tratamiento antiinflamatorio puntual con corticoides tópicos o infiltrados.

Seguro que en este blog comentaremos muchos estudios relacionados con la alopecia frontal fibrosante porque cada mes se publican nuevos avances científicos sobre esta enfermedad.

Vañó-Galván S, Molina-Ruiz A, Serrano-Falcón C, Arias-Santiago S, Rodrigues-Barata A, et. al. Frontal fibrosing alopecia: A multicenter review of 355 patients. J Am Acad Dermatol (2014), 70(4):670-678.

Alopecias autoinmunes: ¿arriba o abajo?

Las enfermedades autoinmunes ocurren cuando nuestro sistema inmunológico comienza a atacar órganos concretos de nuestro cuerpo, en vez de preocuparse de defendernos de microorganismos externos o tumores. Uno de los órganos que se puede afectar es el folículo piloso, el pelo. Cuando el sistema inmune ataca al cabello se produce casi siempre la pérdida del pelo en una zona, dejando áreas de alopecia en la cabeza o en cualquier zona del cuerpo. El grupo de las alopecias autoinmunes es amplio y abarca patologías muy diferentes entre sí. Desde la alopecia areata hasta el lupus discoide. Los mecanismos por los que el sistema inmunológico se confunde y ataca al folículo piloso son desconocidos. De hecho, el pelo se considera un órgano con “privilegio inmunológico”, es decir, un órgano del cuerpo que pasa desapercibido por nuestro sistema inmune en condiciones normales.

Podemos dividir las alopecias de origen autoinmune en dos grupos: las cicatriciales y las no cicatriciales. Las alopecias cicatriciales son aquellas que después de la reacción inflamatoria producida por el sistema inmune producen una cicatriz, por lo que la alopecia en esa zona será permanente. Las alopecias no cicatriciales por el contrario no dejan una cicatriz y el pelo puede volver a aparecer. ¿De qué depende que sea cicatricial o no? Pues uno de los motivos es si la inflamación del folículo piloso se produce arriba o abajo.

A grandes rasgos, la raíz del pelo tiene una región arriba (más cerca de la superficie) llamada itsmo y otra más abajo llamada bulbo. En el itsmo se encuentra una zona muy especial que se conoce como bulge (en español se le llama protuberancia), y todos los investigadores tienen la mirada puesta en este punto porque es donde viven las células madre que reproducen el pelo en cada ciclo después de que caiga, como ya hemos hablado en este blog.

Si la inflamación se produce arriba: se daña el itsmo y también el bulge. Así que las célula madre del pelo no podrán reproducir un nuevo tallo tras la caída y quedará una cicatriz. Esto sucede en el lupus discoide, la alopecia frontal fibrosante y el liquen planopilar, entre otras alopecias. Si la inflamación se produce abajo: se daña el bulbo, pero las célula madre del pelo quedan intactas y formarán un nuevo tallo cuando cese la inflamación. Esto sucede en la alopecia areata, por ejemplo.

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Este factor tan simple, la localización de la inflamación, determina de manera radical el tipo de alopecia autoinmune y su pronóstico a largo plazo. Si ocurre abajo podemos esperar que salga de nuevo el cabello, si es arriba a día de hoy es imposible regenerar el cabello. ¿Por qué nuestro sistema inmune elige uno u otro sitio del folículo para atacarlo? Una buena pregunta para investigarlo…